miércoles, 24 de diciembre de 2014

QUÉ PATERNIDADES? QUÉ "MASCULINIDADES"? QUÉ REVOLUCIONES?


En esta navidad yo……  ¡¡¡¡ Regalo a mi papá !!!!*
Primero porque sé que vive cerca, pero es como si viviéramos a mucha distancia. Nunca me llama, y si lo hace es para llamarme la atención y tratarme de mamón…  porque es cierto que le tengo que preguntar a mi mamá algunas cosas, pero él, dale con decirme “mamón”. Claro  que no le conteste nada la última vez,  ya sé que me quedé callado, pero el tonto ni sabe que mi abuelita también era mi mamá o tal vez nunca quiso darse cuenta, porque  hace unos días atrás la fuimos  a despedir al cementerio y el apareció ahí para saludarme y apenas conversar  y decirme unas cuantas palabras que ya olvidé y además estaba de lejos mirándonos como si les diéramos lástima,  me quedé algo raro esa tarde, quizás triste y no tenía ganas ni de comer.
Me quedé con  mi abuelo materno, que  aunque es mi tata, él  ha sido el que  me ha criado y me ha acompañado en todo estos años de vivir sin el papá que ahora quiero regalar… Porque la verdad, él no me sirve para nada, apenas su lucha o ideales como alguna vez me dijo, no  le alcanza ni para llamarme, porque ni siquiera lo hizo cuando era más chico, ni en algún cumpleaños.
Quiero regalar a mi papá porque me conoce muy poco, no ha estado para saber lo que pienso o cuando estoy contento, o las películas que me gusta ver. A veces sé que no me puedo defender  cuando me habla de que debería andar solo  y ni siquiera me pregunta cómo me va en el liceo, se pone a hablar de cuando él era chico y compara lo que él hacía cuando tenía mi edad. Tampoco se hace  el tiempo para preguntarme si tengo ropa o zapatillas buenas y no rotas  como estas con las que tengo que andar, y que además las uso para jugar a la pelota. Sólo me pregunta si ando pololeando, y aunque me gusta una compañera, no estoy ni ahí en contarle mis cosas, porque no lo siento cerca.

En esta navidad, yo regalo a mi papá:
Porque todavía no me pueden matricular en el liceo, debo más de cuatro meses…

Porque todavía no paga la pensión alimenticia desde mayo del año 2014, además se las  da de enamoraó y anda con mujeres jóvenes, profesionales como dice él, claro, no como mi mamá que tuvo que abandonar la carrera porque estaba embarazada de mí y se quedó sin profesión y una historia de la que-ella me dice- lo mejor fui yo.

Quiero regalar a este hombre que es mi papá porque no me sirve, es demasiado ciego para no verme, demasiado egoísta para pensar sólo en él y sus cosas. Además es desmemoriado porque parece que no ve que yo soy también pobre y que nos cuesta juntar la plata para comprar los alimentos, y mi mami ha tenido que ir a hablar al Liceo para que me guarden la matrícula. A veces me pregunto de qué le sirvió haber sido rebelde a mi papá, y todo eso, si ahora se olvidó de nosotros, es como si quisiera borrar de su cabeza ese pasado que está aquí y somos nosotros.

Me dijeron que mi papá había tenido muchas cosas  de luchas y onda de organizaciones que tenían que ver con los pobres; y que además  había participado en un   grupo algo así como revolucionario, no sé, si será del Frente, del MIR o parece que era de los Jóvenes Rebeldes Lautaro, o algo así… No sé muy bien porque nunca he querido meterme en sus historias, además pa´qué , si nunca me ha hecho partícipe de ese pasado, además tampoco lo he visto tanto, es más, creo que todavía tengo unos regalos del día del papá que le hice en el colegio cuando era chico, y nunca se los pude dar porque nunca aparecía por la casa. Ya sé que  se alejó de mi mamá, pero eso es tema de ellos. Yo me doy cuenta que él no me llama,  y  o sea,  yo creo que mi papá esta tan preocupado de su vida, que aunque hable de la  igualdad y alegue y sepa de economía o geografía, no sabe nada de lo que es un hijo, porque él ha sido y ha estado siempre acompañado… Todavía tiene a mis abuelos paternos  que siempre le brindan apoyo, y en cambio a nosotros nos olvidó; además pareciera que a mi mami le tiene bronca el muy gil, todo porque mi mami le dice la verdad. 
Y saben aunque mi papá hable otras cosas, y tenga amigos y amigas, son puras mentiras. Aunque maneje un auto y aparezca como la última vez que fue en agosto, él es puro bla bla, es puro discurso, puras palabras lindas para simpatizar con sus ex amigos, ex compañeros y todo eso de ex bandas de música -porque sé que iba mucho a tocatas punkies y marginales, pero ahora no sé, tampoco me pregunta si me gustan a mí, porque  yo quisiera ir un día y saber lo que es estar ahí con tanta gente y sonidos y esa onda-.

Entonces por eso y más, quiero regalar a mi papá, porque “está, pero no está”, es decir aquí, con lo concreto, con la plata, con mercadería,  el arroz, los fideos, la plata para la feria, nada, con las deudas, con el cariño. Para qué hablar de eso si el cariño no se compra con plata, si alguna vez me quiso creo que ahora tiene solo cargos de conciencia, porque ni sus papás me llaman, parece que también se olvidaron y yo sé que mi mamá siente pena por mí porque es seguro que pensó y deseo  otra cosas para mí… 

Y ustedes dirán: “Ah quizá esa  mamá que  tiene este cabro -tengo 15 años- le habrá metido un montón de cosas en la cabeza contra su padre”, pero no es así, todo lo contrario, porque creo que mi mamá separa muy bien las cosas. Además  mi mamá es el mejor "papá" que tengo. Esa frase la  dijo una compañera de curso cuando estábamos hablando el día de la madre -y esas tonteras a las que le ponen día-. Me llamo la atención lo que dijo la Cata, y creo que así es, creo que mi mamá ha hecho todo lo posible para que no me falte lo necesario para vivir.

Entonces, yo creo que algunos adultos, algunos padres, nos miran a los niños, a las niñas y a los jóvenes, como si no existiésemos, como si no pensáramos,  como si no nos diéramos cuenta. Quieren tener hijos a su semejanza. ¡Y ni siquiera están, ja, linda la cuestión! Por eso en esta navidad  yo regalo a mi papá.

Camilo  15 años
*Testimonio de Camilo, recogido y enviado X vivi, en una actividad  de un  colegio de la zona Sur de Santiago.

sábado, 22 de noviembre de 2014

TRES RELATOS DESDE LA CALETA*: LA HISTORIA DE MI HERMANA - EL DAÑO - PARA ELLA


La Historia de mi hermana
Vengo a entender lo que le pasa a mi hermana y lo que tengo que hacer...
No sé cómo ayudarla y pensé que acá donde ustedes ayudan a personas adictas podrían ayudarme a mí que soy hermana de una. 

Mi hermana está en la cárcel y mi mamá decidió no visitarla más. ¡Varias veces nos dijo que cambiaría y no lo hizo! ¡Y ahora para peor la tomaron presa por tráfico! (Aunque un amigo me dijo que ella tenía apenas un par de papelillos y que a los verdaderos traficantes de la población, no les pasa nada…).
A mi mamá le da mucha vergüenza que ella esté presa porque dice que somos pobres, pero no delincuentes. Y yo estoy muy confundida. Quiero a mi hermana, pero no la entiendo, no sé por qué le hace a la pasta y por otra parte, me da rabia con mi mamá porque digo yo: mi mamá nunca le dio la cortada a mi padrastro que era alcohólico y llegaba dando jugo todos los fines de semana… A él no lo abandonó hasta que se murió, pero a mi hermana sí…  Mi mamá dice que es distinto un hombre que una mujer adicta, que una mujer es peor… No es que yo no quiera a mi mamá, la quiero porque luchó por nosotras, nos sacó adelante, pero creo que no es justa con mi hermana. Mi hermana es la mayor de las dos y se llevó lo peor de nuestra infancia: de chiquitita tuvo que salir a trabajar con mi mamá, yo estaba en coche porque tenía meses no más y no me acuerdo de nada, pero mi hermana ya tenía 7 años. 
Una vez, hace poco, llorando me dijo que no olvida el frío, la calle, la madrugada, hacer sopaipillas con mi mamá, estar en el puesto horas todos los días, que apenas alcanzaba el mesón del carro, que se empinaba para vender… -Yo odio las sopaipillas y debe ser por eso, no me acuerdo, pero algo en mí recuerda-… 

Con el tiempo apareció mi padrastro y comenzó ayudar a mi mamá con plata porque en ese tiempo él trabajaba, pero después se puso a tomar y siempre se la agarraba con mi hermana cuando estaba curado. Le decía “huacha” y le pegaba. Mi hermana se arrancó de la casa por sus golpes a los 15 años y ahí en la calle comenzó con la pasta base. Cuando mi padrastro se murió, ella ya tenía 25, ahí volvió a la casa. Yo estaba feliz y creí que ahora ella iba a cambiar, pero no fue así… Y ahora que le cuento esto me doy cuenta de lo que le pasa a mi hermana: tantos años de sufrimiento no se borran en unos pocos meses que lleva de vuelta con nosotras... Ahora que yo entendí, tal vez pueda explicarle a mi mamá o mejor la traigo para acá y usted le explica.
Cuando vayamos a la cárcel lo primero que le quiero decir a mi hermana es que ya la entendí.
puntadas 

Fuente: Boletín de la Comunidad Terapéutica "CALETA SUR, LA PINTANA", N° 1, ABRIL-MAYO-JUNIO 2014, AÑO I


El Daño
Entró a la oficina con su madre que llevaba una guagua en los brazos. La niña tenía unos 11 años, la mujer, edad indefinida… (Se ve tantas mujeres jóvenes que parecen mayores y tantas otras demasiado jóvenes para ser madres o abuelas, que una se confunde)...

-¿Acá vienen por problemas con la droga, señorita?- preguntó la mamá y meció a la guagua. La niña nos observó y terminó posando su mirada en la perra que trataba de entrar desde el patio.
La mujer dijo que venía “por” su marido. La guagua se despertó por completo y sonrío con una boquita pequeñísima. Mi compañera invitó a la madre a conversar en privado y ella le ofreció la guagua a la niña quien la recibió con un gesto normal, como si la hubiera recibido miles de veces.
Le pregunté el nombre de su hermanita y el de ella, me respondió cortante.
“¿Qué edad tienes? ¿En qué curso vas?”, le hice esas preguntas triviales. La niña habló un poco más y hasta sonrío. Me habló de sus clases de Lenguaje, que le gustaban, pero que no sabía si pasaba Matemáticas. Su hermanita dio un gritito como para aclarar que estaba presente. “¡Qué linda!”, le dije, “Se parecen, son muy bonitas”… ¡Para qué lo dije! La niña endureció su gesto y no quiso seguir hablándome. Me miró con rabia, de arriba abajo, e incluso esbozó una sonrisa que me pareció de burla. Algo como “¡Y a ésta quién le dio velas en este entierro!”. 

Insistí en hablarle, le propuse una galleta, mandalas para pintar, pero nada. Tomó a la guagua y se fue al patio. Desde la ventana vi como se sentaba sola frente a las plantas y yo, insistente, la seguí.

“Qué te tiene tan enojada”, le dije.
“¡No soy bonita, señora!”. Parecía furiosa.
“Claro que sí, ¿por qué crees que no?, ¿Quién te dijo…?”...

Abrazó a la guagua: “¡Hace 2 años que estoy aguantando que los chiquillos del curso me digan gorda, fea…!”. Vi sus ojitos húmedos. La guagua nos miraba y la perra se había echado a sus pies.
“Lo siento mucho”, le dije, “pero no voy a mentirte como ellos. La de ellos es sólo esa mala costumbre de dañar… Vas a crecer, te vas a dar cuenta que eres bonita y te vas a hacer fuerte”.

Corrieron un par de lágrimas por su carita: “¿Y por mientras qué hago?”... La abracé sin respuesta. Le pregunté si le había contado a su mamá. “Sí. Dice que tenga paciencia. Ella trabaja mucho y sé que tiene tantos problemas con mi papá como yo con los chiquillos del curso. Prefiero no decírselo”…
Su mamá ya salía de la consulta. La niña me abrazó y se despidió con un beso. Parecía algo aliviada. Le regalé mandalas: “esto te va a tranquilizar, son muy entretenidos de pintar”.

Mientras las veía alejarse, deseé que volvieran y espantar más esos dolores... También me quedé pensando en el Daño, en todo el doloroso Daño que ha forjado nuestras vidas.
puntadas
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Fuente: Boletín de la Comunidad Terapéutica "CALETA SUR, LA PINTANA", N° 2, JULIO-AGOSTO-SEPTIEMBRE 2014, AÑO I

  


Para Ella
A Priscila
Llegaba sigilosa. Seria muchas veces, otras, inexplicablemente feliz y como una niña preguntaba por la terapeuta que le inspiraba los afectos que extrañó.

Desde niña le dolió la falta de protección, la cadena de su vida y de la de sus ancestras fue fraguando sus dolores. La sensación de no ser querida, de no ser suficiente, de no bastar por sí misma, y esa maldita soledad interna fueron repletando sus días. Vivía sola con su gata que hoy nadie sabe dónde está y que como no es humana, no mereció demasiada atención de nadie .
Ella hubiese querido un amor  como de  teleseries… “Verdadero”, dijo alguna vez… Pero es que  esos, justamente esos, no son verdaderos si no falsos… (Nunca llegamos a un acuerdo en aquella discusión sobre el amor…).

Se fue una noche de tantas. Otro amor fallido y las heridas abiertas de su vida, de la vida de su madre y probablemente de la vida  de la madre de su madre, desataron su muerte silenciosa. Nadie estuvo con ella esa noche. Y pocos saben que Ella, no sólo no fue suficientemente amada, si no que ni siquiera lloró lo suficiente.
puntadas
Fuente: Boletín de la Comunidad Terapéutica "CALETA SUR, LA PINTANA", N° 3, OCTUBRE-NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2014, AÑO I

* CALETA SUR, en la comuna de La Pintana en Santiago es una comunidad terapéutica para el tratamiento de consumo problemático de Drogas y Alcohol. A esta comunidad ingresan libremente y por propia voluntad y elección mujeres y hombres que lo solicitan.