lunes, 26 de junio de 2017

HABLAR DE IMPUREZA Y BRUTALIDAD



BRUTALIDAD E IMPUREZA[1]
Eran pastoras de cabras. Deambulantes por el altiplano. No eran dueñas de la tierra, solo de lo que llevaban encima y de sus animales. Vivían así, “en el campo no más”, sin casa. Unas brutas.

“Tenían más de trescientos animales y se mandaban ellas solas". Nunca bajaban al pueblo… Ya no se iba a poder criar cabras porque se comían el pasto. Les dijeron que tenían que inscribirse ellas e inscribir a los animales “porque o si no, los milicos se los iban a quitar"… O es que daban facilidades a los comunistas para arrancarse por ahí a la Argentina…? (Un par de días antes de que aparecieran muertas, un helicóptero del Ejército estuvo ahí)… Tienen que haber sido los milicos… (O ¿fue un suicidio?) -la gente aymara se suicidaba amarrada a piedras…-[2].

El 3 de diciembre de 1974, en el sector de La Tola, a 4.000 metros de altura, en la zona precordillerana, a 190 kilómetros al interior de Copiapó, fueron encontradas muertas. Parecían ahorcadas. Estaban como tejidas por cuerdas y nudos que las unían; amarradas a una roca inmensa. Sus perros también estaban colgados de esa manera en la misma roca. Varias de sus cabras estaban degolladas. 

Las hermanas colla Justa, Lucía y Luciana Quispe Cardozo no tenían heridas visibles. Dicen que sus ropas lucían en orden y limpias y que el lugar donde habían dormido se veía limpio sin señas de lucha.

¿Qué estaba pasando en el territorio de esas humanas, que ellas ya no querían vivir? ¿O fue que otros ya no las querían vivas?
¿Ayudaban a los comunistas? ¿Iban a ser exiliadas a las ciudades? ¿Fueron asesinadas tal como serían asesinadas sus cabras por comerse el pasto?  
…Es que andaban libres, sin maridos, ni familia, ni hijos… Eran tres humanas que no llegaban a mujeres. Analfabetas del idioma español. Brutas como animalas, como sus cabras.

¿Qué nos queda aún hoy de esas brutas que no llegaron a ser mujeres?


¿Por qué quiero hablar de esto entre lesbianas feministas?
No es que admire el suicidio. Tampoco lo condeno.
Ni lo invoco ni lo juzgo. El sentimiento íntimo de morir no puede ser juzgado. No acepto que lo que deseo íntimamente, sea sometido a una especie de Control y Cuadros, ni del feminismo ni del partido, ni de nadie.

No siempre practico, expreso o actúo lo que siento íntimamente porque vivo en comunidades que me contienen y a las que contengo desde una búsqueda ética que limita con el dolor de las demás y lo demás. (Y es que puedo ser dañina y mis sentimientos íntimos pueden ser violentos y agresivos).
No quiero hacer (me) trampas sublimando impulsos que son, en realidad, recursos individualistas ante mis frustraciones. El individualismo es liberal, no liberación. Por eso tampoco quiero ceder a  construirme de lucimientos virtuales; intento alejar de mí la adrenalina de ese consumo, de esa soberbia, del narcisismo funcional que no me deja sentirme como soy, descarnada (tal cual…) y me maquilla de hedonismos.
Y sé también que se me pierde la búsqueda ética… Cuando la recupero, me hago responsable.

Hablo de esto para denunciar a la civilización, el orden, la patria y los capitales que la sostienen, que someten a las seres a lenguajes dominantes y a la asociación colonial entre anatomía y género para inferiorizarnos y subordinarnos.
Este orden nos saca de nosotras buscando que no nos sintamos; que debamos justificar nuestra existencia con instantáneas virtuales (o lo que sea).

Hablo de estas “brutas” -llamadas así por Juan Radrigán[3]- un pedazo de mi historia, para denunciar a la dictadura que se fijó en el cuerpo de nosotras, que nos ha violado y penetrado desde este territorio blanqueado y racista.
Hablo de las brutas e impuras para no olvidar ni borrar esa época de mierda en que gobernara un ser asqueroso que se chupó el kimün, el pellü y el piwke del territorio.

Quiero saber cuánto podemos recuperar y reparar -a estas alturas- de la muerte de nuestra animalidad honesta, leales a nosotras, amorosas con las que parimos y criamos, con nuestras iguales.

No hablo de un amorentremujeres que va por el carril de la seducción masculinizada y la misoginia lésbica que revisa Adrienne Rich.
Tampoco de “sororidades” que sólo se llevan cual moda, intra-clase, intra-raza, intra-partido… Para eso (ya que no sabemos cómo -ya que no sé cómo-), prefiero el antiguo respeto. No me ames, pero respétame.
Respeta que todo ser nacido necesita y merece un espacio en el mundo. Un espacio afectivo y contenedor de su emocionar, sentir y pensar. Respeta lo que me duele, mi dolor es mío y afecta también a toda la comunidad.

Quiero denunciar al Género y al consumo del Género.
Quiero escupirle a la modernidad y al macho infiltrado en nosotras. No me gusta la filosofía de “dura y mala” como hombre. No me avergüenzo de ser víctima (también) porque no es lo único que soy.
Quiero vomitar, expulsar de mí todos los consumos que me matan sin querer morir (simplemente queriendo vivir y que duela menos).

Quiero proponer hablar de identidad y de la ideación de “esencias” y “purezas”.
Que reflexionemos juntas.
  
Primero desde lo íntimo: la metodología feminista más ética que conozco:
No soy pura de nada, ni de mestiza, ni de territorio, ni de lesbiana ni de feminista, ni de clase, género o raza. Ni de todas las ideas y sentimientos coloniales que pesan en mí.

De la mina feminista transito a ser la vieja invisible. Que aparece solamente cuando es “de mierda”: “Vieja de mierda”.
Hablo de violencia moral contra las mujeres mayores, como le han llamado varias feministas.
Y es que dejamos de menstruar y ya pasamos a ser invisibles, innecesarias, indeseables. Volvemos a ser las brutas, las bestias que fuimos antes de ser mujeres. Porque la colonialidad nos creó mujeres para tomarnos por esposas para el trabajo y la saciedad: Indignas de cualquier respeto o afecto ético.
Y muchas mujeres –también feministas- cuando hablan de “mujeres”, tampoco nos ven y nos tratan como a “viejas respetables”, pero lejanas, en otro lugar (viejas que envidian, desprecian o directamente odian y burlan -¿tanto como a veces han odiado a sus madres…?-).

Por otro lado, parece que lesbianas y mujeres cuando dejamos a los hombres y ya no menstruamos, nos sentimos liberadas.
-O yo me sentí así-.
Una mujer, en un pueblo lejano de Bolivia, Yacuiba, me dijo un día tomándonos un vino que estaba contenta porque su marido “ya no la molestaba”; que así era después de los 50. Ella se sentía liberada. Era más bien una bruta, ya no se sentía mujer deseable para el hombre, y le gustaba (ya no le dolía).
Pero estamos en territorios “conquistados” y quiero problematizar eso:
Creo que ni ella ni yo estamos “liberadas”.

Así, como las humanas no se liberaron realmente cuando hicieron desaparecer el estro de nuestra biología –porque la biología es una construcción histórica-; tampoco nosotras, las mujeres. Ni las que dicen que no son mujeres, ni las que actúan no serlo. Creo que ninguna es libre, que sólo hemos estado escapando: Del matrimonio, de la familia, de la maternidad. De ser un recurso social. (Y como no escapar, si duele y es tan indigno.
Tal vez lo que más duela sea la indignidad de haber sido convertidas en esto. El ego pasa en el suelo (y no soy de las terapeutas lesbofeministas que creen que al ego hay que destrozarlo ya que muchas veces nos soporta en medio de la confusión -cuando les digan: qué “¡gran ego!”, no lo tomen como una ofensa. Yo ya dejé de avergonzarme-).

Entonces, creo que hemos estado escapando y hay cosas que no terminamos de sanar. Aunque seamos lesbianas, tantas veces lo único que queremos y quieren nuestras compañeras es un nuevo matrimonio; que seas su esposa, su psicóloga, la madre de sus hijos, incluso, su secretaria, su escritora de libros (las compañeras más intelectuales…).
Yo no llego a intelectual, ni logro ser secretaria, menos esposa y muchas veces he sido y soy una pésima madre. No llego a poeta y jamás a las artistas feministas les ha parecido que yo haga “arte”. (Yo ni sé lo que hago, pero a menudo me construyo escritora).

Tampoco soy una torta pura. Parezco mujer, no me rapo, me pinto el pelo, los ojos, los labios. Y no voy a explicarlo como nunca explico a nadie por qué no me depilo.
Puedo ser tonta, envidiosa, loca, violenta, celosa. Limítrofe. Deseo que me amen y dependo de aquello, no se graduarlo. “Tramitarlo”, dicen las psicólogas. No es un crimen que a una la quieran como familia, esposa o lo que sea, ni que una desee ser amada. Puede ser un problema, eso sí… No juzgo la búsqueda de amor…  El problema es cómo creemos que es ese mentado “amor”. Y es que las creencias son ideas, no vivencias (no la vida).

Parece que no tenemos idea de “amar”. Y así es como también –a menudo- me suena a vacío y a consigna de superficies lo del “amor entre mujeres”. He sentido el odio, la envidia, la misoginia, he vivido solapamientos para dañar; el desamor entre mujeres… Me he sentido aliviada al vivenciarlo en una comunidad de gente que hace rato dejó de ser amada porque ahí me explico el desamor entre mujeres, pero entre feministas… casi me morí de rabia… Eso ya lo saben.

Paso a lo comunario que es personal y político
Descubro el Feminismo como la restauración de la memoria y el sentido ancestral de haber sido seres libres. La memoria corporal actúa sin que la sepamos racionalmente. Cada acto feminista es recuperación del sentido de la dignidad libertaria.
El Lesbofeminismo me coloca en un lugar digno, de búsqueda colectiva de sentido político. Y el Lesbofeminismo antirracista me devuelve la ética de oponerme a la colonialidad del poder que nos destruye.
Asumo así que soy parte de una clase -las humanas racializadas-, parte de un pueblo devastado por el colonizador. En el cuerpo el odio de las violaciones y la explotación sexual de los dominadores. Violencia colonial inoculada también en nuestros hermanos para los que terminamos siendo, también, impuras, brutas, incivilizadas.

También nos incito a hablar “desde el sur”  y desde el antirracismo lesbiano feminista de Colonialidad del Poder, no “afuera”, sino entre nosotras.

Propongo hablar por ejemplo del Lenguaje dominante (y como le compramos)
La “idea” de la vida no es necesariamente la vida. El lenguaje no basta para entregar la plenitud de la vivencia. La experiencia concreta y material es más amplia y profunda que los símbolos e ideas sobre algo.
Percibo que el lenguaje no “crea la realidad”, la dibuja.
Las seres humanas creamos lenguaje desde nuestras vivencias y procesos de conciencia corporal.

El lenguaje -es cierto- puede revelar lo ya vivido por milenios y que no ha sido nombrado. Eso nos atrae. Es lo que nos pasa a las mujeres cuando habiendo tenido experiencias intensas logramos nombrarlas. Nos alegra, e incluso, muchas veces, nos completa y nos contiene.
Pero la “Violencia Contra las Mujeres”, el “Feminicidio”, la “Generización”, el “Acoso Sexual”, ya existían antes de que les nombráramos. Y el Feminismo no siempre se nombra como tal, pero existe. Todas hemos vivenciado el disgusto de las opresiones, todas hemos actuado resistiéndolas –de diversas maneras, también de maneras autodestructivas-. Muchas nos hemos organizado para rebelarnos.
La memoria emotiva del enfrentamiento de la violencia es latente y muchas veces ni se nombra.

Creo que Mujer es una humana generizada y racializada, producto de la violación concreta y simbólica, de la explotación sexual colonial.
El género es un simulacro relacional y encierra relaciones –aparentemente- equivalentes. Como Clase y Raza es Dominación. Y las definiciones: “Violencia de Género” y “Discriminación” son lenguaje. En mi opinión, lenguaje liberal para encubrir la Dominación.

Hay admiraciones tan liberales entre nosotras... Pienso que las feministas podríamos bajarle el perfil a la importancia que le damos a los discursos. Especialmente teniendo en cuenta que hay millones de mujeres, gentes y seres en el mundo que no hablan ni escriben ni comprenden los lenguajes dominantes, y tienen otros legítimos.
Digo podríamos, porque tal vez, si lo hacemos tendremos la oportunidad de ver qué hay más allá de toda esa chimuchina, y encontrarnos genuinas.

Esta admiración –en mi opinión colonizada, criolla- de feministas e intelectuales por los discursos, especialmente por los performáticos, explosivos y ultrarradicales es muy liberal, ya que se queda con lo visual, externo, declarativo[4].

Propongo sincerarnos sobre el consumo de sustancias como un problema entre nosotras
Sé que proponer esto es andar por caminos espinudos. Es problematizar  cuestiones que el liberalismo maquilla de liberación.
Interpreto que escapando siempre de la caza de brujas que conocemos y luce puritana, no advertimos la quema de indias (aniquiladora) silenciosa que ya no es puritana, si no gratificante y complaciente (autocomplaciente). Y podemos llegar a imaginarla como una búsqueda feminista “del placer”.
Hablemos de ello: qué placer, para qué, cómo… 

Afirmo que este es otro fenómeno político traído a este territorio como una industria idiotizante y asesina de empobrecidas. Lo he visto como dolor disfrazado de “liberación” y quiero denunciarlo…
Es una larga discusión, lo sé y sé que voy a tocar sensibilidades heridas y vueltas a herir. Pero lo vomito desde la intoxicación que me produce, y que creo que produce a tantas, silenciarlo[5].  

Propongo hablar del miedo racional a lo que llaman “victimizarnos”…
Quiero subrayar que la admiración por lo racional -en la mirada binaria- es subestimación de las expresiones del sentir orgánico, haciendo predominar “lo analítico”.

Un ejemplo: “Mujer No Llores, Habla”, que fue una consigna clasista y racista que utilizó el generismo en Nuestramerica en los años 90 –y desde los 80-. Una consigna que rechazaba lo orgánico en nosotras y, prepotente, exigía que nos expresáramos en los lenguaje dominantes. Para mí, fue el mandato de unas patronas, de unas señoritas educadas, de unas madres dominantes...
Negar las expresiones del sentir es –dominadoramente- vanidoso.
Hay un miedo feminista enorme a sentir. “Victimizarnos” como una vergüenza, es un fantasma que ronda nuestras organizaciones. Pareciera que la recuperación de la dignidad libertaria, para nosotras, pasara a menudo por la comprensión bastante estática de que habría que obviar –invisibilizar- la dimensión de la victimización para mostrarnos activamente “rebeldes”, y actuando desconectadas de la vivencia del dolor. (La ironía constante tiene harto que ver con ese miedo a ser las despreciables víctimas).
Esto es bastante parecido a como he visto actuar a los hombres ante el dolor de la victimización: desconectados de su emocionalidad, duros y malos, y además con gran indiferencia desde la certeza de ser legítimos por ser lo que son: masculinos - incluso si son pobres, indios, negros, homosexuales…-. En nosotras, feministas, esto también aparece –percibo- en la idea de una legitimidad que nos daría el estar “tan liberadas” que no nos pasa “eso” (es decir, ya no seríamos víctimas).

En mi parecer político, es una comprensión vacía de proceso, estática que no mira el devenir de la violencia como un proceso en que “víctima” no es un espacio estanco. Víctima de violencia patriarcal es un lugar de la biografía, de la memoria histórica y material de las mujeres (es “género”). Y parecido a como nos sucede en el círculo de la violencia cotidiana y particular, en el mundo público muchas mujeres se creen que tienen superada la violencia y la condición femenina… (Las primeras, veo que son las activistas de cualquier movimiento, incluido el feminista).

Propongo cuestionar la Modernidad - Colonialidad del Poder, revelando y desarrollando la interpretación feminista materialista
Propongo desarmar la Modernidad civilizada, justamente cuando ésta se muestra y se cree triunfante.
La Conquista, ya sabemos es un término masculino y el Lesbofeminismo sería una práctica política descolonizadora de raíz: Quiere destruir la Dominación racializada-generizada, universalizadora. Develar la Supremacía Masculina y masculinizada en cualquier territorio. Desarma la modernidad que actúa a través de la construcción de falsas oposiciones binarias que controlan la manera de pensar. Ejemplo: Si no es bueno es malo, si no es hombre es mujer… Y esto no es pura teoría porque las vivencias - todas sabemos porque lo sentimos- no son así, no actúan ni funcionan binarias, si no con múltiples matices y recovecos.

La Modernidad es la que nos ha convencido de que “Pre-historia”, como le llama, es “No-Historia”. Algo “anterior”, “de salvajes”, “incompleto”... Las brutas entonces serían una “etapa anterior”, incivilizadas y “primitivas”. Ignorantes. Y hasta la vejez -cuando ya dejamos de ser mujeres para los hombres y pasamos a ser más improductivas para los demás patrones- podría ser una “etapa (social) anterior” e indeseable. De hecho la chica moderna, vestida a la usanza nueva, le dirá a su madre y a su abuela que no entienden y no saben, e imaginará que su nueva perfomance de apariencia la hace “moderna”, “informada”, algo así como dueña de una verdad[6], que las viejas ignorarían.  

Hablo de Colonialidad del Poder, que es lo que las elites de cada pueblo reproducen para que los “conquistadores” ya no necesiten intervenir. Los y las criollas educadas hacen cumplir la Dominación controlando:

v    El acceso sexual
v    El acceso al producto del trabajo
v    El acceso a la autoridad colectiva
v    El acceso a la producción del conocimiento[7]

También separando categorías como género, clase y raza.
La feminista María Lugones las reunifica y habla de la Interseccionalidad, que desde mi comprensión terapéutica de procesos entiendo como una configuración de todo sucediendo en nuestros cuerpos, territorios y comunidades.

Lugones también devela que la Categorización es un proceso binario, dicotómico y jerárquico. Que las Categorías entendidas como homogéneas seleccionan al dominante en el grupo, como la norma: “Mujer” selecciona a las mujeres –damas- burguesas blancas heterosexuales. “Negro” selecciona a hombres heterosexuales negros. “… En la intersección entre “mujer” y “negro” aparece una ausencia: la mujer negra. El término “mujer” sin especificación tiene un sentido racista[8].
La lógica categorial de Mujer, históricamente ha seleccionado solamente al grupo dominante: las mujeres burguesas blancas heterosexuales. Ha escondido a las brutas e impuras, para las cuales el abuso, la falta de respeto, la burla, el maltrato, el daño, está bien y es normal. No obstante lo que hagamos y cuánto nos blaquiemos, la violencia opera con nosotras desde la indiferencia pragmática, no discursiva. Los discursos “de género” aguantan mucho, pero en realidad, somos descartadas para el respeto, la belleza, la fragilidad. Y mientras más viejas peor. No hay compasión: no se padece con nosotras.
Antes pensaba que no había compasión para las mujeres en general, pero con los años, vivencias y relecturas de Kant[9] y Rosseau[10], comprendí que se trata especialmente de las brutas, léase: negras, indias, mestizas, pobres, putas, viejas, mariconas…-.  El objetivo del daño normalizado como vida de las mujeres, son las incivilizadas que ellos colonizaron y urbanizaron, que ellos transformaron en mujeres (incluso más allá de los territorios).

Se nos generizó, racializó, heterosexualizó y categorizó como un hecho concreto material para la reproducción sin límites, producción social y fuerza de trabajo. A esto las feministas materialistas le llaman “Modo de Producción Doméstico”.
Hablo de la invención de las mujeres, como dice Oyéronké Oyewumi, feminista nigeriana. Hablando de las mujeres en África, ella explica que uno de los primeros logros del Estado colonial fue la creación de las ”mujeres” como categoría[11].

Para esto es el “Sexaje” o Sexo Social que definen las lesbianas feministas materialistas. Sexaje como inferiorización cognitiva, política y económica. Basado en el uso del Dimorfismo Sexual, y para la Apropiación. Esto es un elemento estructural para conseguir la Racialización-Generización de las hembras humanas: No cualquier dimorfismo sexual, si no el que involucra un útero, vagina y pechos. Un dimorfismo sexual que legitimaría la Dominación en la interpretación colonial, una interpretación guiada por el objetivo central de la “Conquista”: la acumulación[12].

Propongo desenmascarar el género como un imbunche[13]
(Una producción, un invento). Una manera de operar y de autorregularse del, y en el sistema patriarcal que penetra en la intimidad y afecta-marca tonos emocionales[14] en nosotras.
Dejar al descubierto la insuficiencia analítica y orgánica a la vez, del “enfoque de género”: Mucha investigación de la reproducción del sistema; poca investigación de sus cambios o cómo podrían cambiar los sexos, sus complejidades, la historia ancestral de comunidades y la multiplicidad de géneros en ellas.

Creo que Raza-Clase-Género, la Interseccionalidad (Lugones), son construcción social, no “Naturaleza”. Los elementos que constituyen el modelo capitalista de poder eurocentrado y global no están separados el uno del otro y ninguno de ellos pre-existe a los procesos que constituyen el patrón de poder.

Desde ahí, hablar de Biología, hormonas, cromosomas.
Los pueblos totémicos piensan que esto importa –deduzco- porque creen que importa  mucho el linaje y la naturaleza, ya que es lo que persiste, en cambio, las creaciones y productos culturales son perecederos, mutan, cambian y hasta pueden desaparecer.

Preguntemos-nos:
·                    ¿Importan los cromosomas y que haya 7 tipos de fetos, según los cromosomas[15]?

·                    ¿Importa interpretar que somos un circuito vital: Hormonas Resultado de imagen para flechita  aparienciaResultado de imagen para flechita comportamiento Resultado de imagen para flechita apariencia (volumen de un cuerpo que marca estilo de movimiento y sentidos) Resultado de imagen para flechita y hormonas de nuevoResultado de imagen para flechita…?

El Cuerpo no es un depósito o conjunto de órganos y músculos; ni el cerebro el patriarca “controlador”. El cuerpo es un sistema. Somos una comunidad de células, con sus propias interconexiones y conexiones al -y en el- medio. Somos sistemas con su propia química, que se diferencian y no se diferencian del medio porque son parte de él. El medio también somos nosotras (ni adentro ni afuera).

Propongo hablar de Antiespecismo
·        ¿Para qué se separa a animales de seres humanos?
·        ¿Para qué el antideterminismo biológico?
·        ¿Para qué se resalta la construcción social que nos ha separado del resto de las animalas?

·        ¿Las Humanas no somos animalas?
·        ¿Asumimos colonialmente las especies animales no humanas como nuevas categorías abarcadoras?

Todo animal es biológico y también el comportamiento. La interpretación de que en Seres Humanos sólo la fisiología sería Biología, es reducirnos. La separación de la Biología de lo Social también es categorial y binario.

El Feminismo Occidental acepta que hormonas, ovarios, producen cambios en el revestimiento del útero, pero no acepta que las hormonas podrían producir cambios en el comportamiento.
Lo plantea Lynda Birke, feminista, lesbiana, inglesa, animalista, científica: “Las hormonas afectan el sistema social”. “Los animales no somos seres rígidos impulsados sólo por necesidades fisiológicas”. (En mi comprensión, imaginarnos como seres rígidos impulsados sólo por necesidades fisiológicas, sí que sería el determinismo biológico que tanto temen las feministas que teorizan). “El Desarrollo animal es fluido, basado en la experiencia”, “no somos organismos rígidos impulsados por el cerebro e insensibles a lo que nos rodea”[16]. (Es que estamos vivenciando y cambiando, flexibilizando, sintiendo, percibiendo, procesando… y no hay fórmulas de “resultados” en comportamientos y vivencias).

Estar alineadas con la naturaleza le parece a la objetividad occidentalizada, sinónimo de disminuidas y de pérdida de voluntad. Una interpretación consistente y coherente con el paradigma jerárquico y binario de división mente/cuerpo. Una interpretación –en mi comprensión- ligada a la ideación de que el cerebro controla al resto del cuerpo. Pero el cerebro se moldea, se desarrolla por la experiencia histórica y cada órgano, comenzando por la piel, informa y modifica al cerebro, se procesan sus sinapsis y afectaciones.

No hay un cuerpo humano, hay una historia del cuerpo humano. La
sexualidad es una experiencia histórica. Y así lo muestra la desaparición del estro. Hipótesis que desarrolla Paola Tabet[17], feminista materialista, en base a lo que investigan científicas[18].

El estro o celo son señales visibles de la hembra lista para copular y reproducir la especie. Para Paola Tabet esto es que la hembra humana homínida hace desaparecer el estro como una reacción de autonomía y comienza a manejar su estro: el macho no se entera de su fase, entonces no puede controlarla. 

Paola Tabet explica cómo el intercambio sexual-económico se convierte en la forma constante de las relaciones de género y de la estructura de la sexualidad femenina.

Propongo que hablemos de la Sexualidad de las mujeres como:
·                    Especialización
·                    Exclusión
·                    Obligación
·                    Prohibición
·                    Segregación

Hablemos de sexualidad entonces como una experiencia de Dominación de un Cuerpo Fetiche, fragmentado, de reproducción alienada en Maternidad.
(Se tejen símbolos en el cuerpo, no fuera ni aparte de él).

Develemos lo que dice Colette Guiallaumin, feminista materialista que hace el paralelo entre esclavos y mujeres; y Monique Wittig, lesbiana feminista materialista que postula y explica que las Lesbianas huyen del amo. Que el Lesbianismo no es una práctica privada ligada al deseo sexual individual, sino decisión política colectiva que permite salir de las relaciones de apropiación. También Nicole Claude Matthieu que cuestiona la Naturalización a-histórica del Sexo y la Sexualidad; porque el sexo es social. Un proceso dinámico social: ser interpretada por otros Resultado de imagen para flechita autointerpretarse Resultado de imagen para flechita ser interpretada nuevamente Resultado de imagen para flechita reinterpretarse…

La Lesbiana  escapa de la Reproducción – Producción y del Heteroerotismo.
Heteroerotismo como adoración de los hombres y lo masculino, como dependencia vital de su amor, como sujeción a sus privilegios, como experiencia material productiva, reproductiva y energética.
La Lesbiana escapa de la Heteronormatividad – Heterosexualidad Obligatoria y del Matrimonio – Familia: Una estructura “incuestionable” en el patriarcado, donde sí es cuestionable la ausencia de matrimonio y familia. Y donde la convivencia Madre-Hija, Hermana-Hermana, Amiga-Amiga, Mujer-Mujer, no son relaciones legítimas, y hasta se las ve como “enfermas”, “inconvenientes”, o simplemente prefiere no vérselas. Son “inexistentes” para el discurso social y cultural. Un discurso que asume que lo no dicho, no existe… y sólo existe cuando lo no dicho -que igualmente existe- se muestra perturbador de las normas establecidas. Como por ejemplo dos mujeres, una vestida de mapuche,  dándose un beso públicamente[19].

Preguntemos –nos: “Lesbiana” en nuestras vivencias…

·        …¿Se construye realmente fuera del poder de los hombres y de la masculinidad?

·        ¿Se construye fuera de la legitimidad familiar matrimonial?

·        ¿Se construye fuera del poder postmoderno liberal?

Creo que no podemos ignorar la misoginia lésbica que Adrienne Rich reveló. Pero si hubo impulso ético, podemos rescatarlo sin mentiras ni autoengaños vanidosos, intelectualizados, que creen siempre -como el colonizador- que saben –y entienden- lo que ven.

Para mí es importante por ejemplo, reconocer que hay lesbianas que pueden no querer nombrarse con el nombre de una isla de Europa –Lesbos-. O que nos hemos blanqueado, desclasado, y el arribismo ha hecho estragos, a punta de la ilusión de “movilidad social” a través de universidades y academias.

Propongo debatir sobre Identidad[20]
La vivo como…
·                    Relación con la memoria
·                    Relación con el cuerpo
·                    Relación con el Territorio

La entiendo a menudo como…
·                    Una historia dicotómica de Colonialidad/Resistencia - Opresión/Rebeldía – Esclavitud /Autoliberación.

Afirmo que también puede alienar, sobreideologizar, producir esencialismos,  etnocentrismos, generalidades, universalizar.
Puede producir estereotipos exóticos, folclóricos. (La “admiración” por una “raza” o identidad puede ser un juego muy racista).

La percibo alienada…
·                    Cuando niegas los privilegios y la dominación masculina en tu identidad.
·                    Cuando no alcanzas a ver el cuerpo como territorio.
·                    Cuando haces alianza con mujeres por ser mujeres y no ves clase, raza y privilegios.
·                    Cuando crees tener la verdad para el mundo.

Propongo que:
·        No es fija, inamovible ni estática
·        No traduce todo lo que soy
·        Es Fluctuante: se transforma de acuerdo a procesos históricos individuales y colectivos
·        No es inherente

Preguntemos-nos
¿Una Estrategia de sobrevivencia política?
¿Con límites?
¿Podemos imaginarla definitoria…?

Sugiero debatir Propuestas
Leyendo a muchas feministas, entre ellas, Adrienne Rich, Audré Lorde, Louise Michel, Flora Tristán, Carmela Jeria Gómez, Belén de Zárraga, Emma Goldmann, Rosa Luxemburgo, Hanna Arendt, Silvia Federicci y otras; también conversando con mujeres desconocidas, escuchando relatos de vivencias de mujeres que viven violencia, que problematizan sus consumos, y viviendo, reflexiono estos –sólo- enunciados: 

·                    Recuperación – devolución de la Reproducción a las Mujeres
·                    Reproducción que permita el apego, centrada en el Apego
·                    Reproducción, pero no para reproducir Capital, NO para la Acumulación
·                    Nueva relación social del Trabajo
·                    Reorganización Social del Trabajo, del Tiempo, del Territorio
·                    Devolución del Cuerpo y la Autonomía comunaria a todos los seres
·                    Reunificación del Valor de Uso y Valor de Cambio, de la Producción y el Consumo
·                    Reinvento y recuperación de las Tecnologías (Limpiar el Planeta)
·                    Creación de Movimientos Autorreproductivos, de formas Cooperativas de Producción.
·                    Retomar la Experiencia Vivenciada del Cuerpo comunario como una Fuerza Política.

victoria aldunate morales, lesbiana feminista, escritora, terapeuta
Temuco- Santiago, mayo-junio 2017



[1] En base a este escrito expuse en  la mesa “Incitaciones Lesbofeministas desde el sur” en el FÜTXA Nütxamkawün “Memoria, mujeres, creación y territorio” el 6 de mayo de 2017 en Temuco, Wallmapu.
[2] Artículo: “Una incógnita que ya es leyenda: La terrible muerte de las hermanas Quispe”, 29 de septiembre de 2014, Mario López Moya, Cambio 21. http://www.cambio21.cl/cambio21/site/artic/20140926/pags/20140926203913.html


[3] El dramaturgo que sin instrucción académica en la dictadura reveló el dolor de todos los seres ante el odio misógino, clasista, racista de la Dere$ha $hilena representada en el maldito que nos gobernaba. El escribió la obra de teatro “Las Brutas” basado en las hermanas colla.
[4] Cuando yo era chica los populáricos –a decir de Violeta Parra- llamaban a esto Esnob. Hace poco descubrí que quiere decir “sin nobleza”, del latín “sine nobilitate”; en realidad las viejas y viejos revolucionarios de mi infancia pretendían ironizar con quienes imitaban maneras y opiniones de los enriquecidos sin profundizarlo, en lenguaje poblacional estaban diciéndoles: arribistas y desclasados.
[6] En el movimiento lo mismo. Oí claramente a inicios de los 2000, a quienes se autonombraron “feministas jóvenes” hablar de recambio del feminismo señalándonos a las que aún no éramos tan viejas por edad, pero “antiguas” por resistirnos a la ideología del género, al feminismo liberal y hablar de revolución. 

[7] Dicho a mi manera desde lo que dice Walter Mignolo en “La idea de América Latina. La herida colonial y la opción decolonial”. Ed. Gedisa. Barcelona 2005. Aníbal Quijano, 2000. Aníbal Quijano Obregón sociólogo y político peruano. Nacido en Yanama, provincia de Yungay. Director de la Cátedra América Latina y la Colonialidad del Poder en la Universidad Ricardo Palma, Lima; profesor de la Universidad de Binghamton, Nueva York.


[8] LUGONES, MARÍA, COLONIALIDAD Y GÉNERO. MARÍA LUGONES. Binghamtom  University, USA. Junio 2008. Bogotá, Colombia, Tabula Rasa, Núm. 9, julio-diciembre, 2008, pp. 73-101. Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca. Y GÉNERO Y DESCOLONIALIDAD (compilado por Walter Mignolo) Isabel Jiménez-Lucena, María Lugones, Walter Mignolo, Madina Tlostanova, COLECCIÓN El desprendimiento Globalization and the Humanities Project (Duke University). Ediciones del Signo,  Ciudad Autónoma de Buenos Aires 2014.
[9] Immanuel Kant explica -en mi entendimiento- mi afirmación en “Observaciones acerca del Sentimiento de Lo Bello y de Lo Sublime”. Alianza Editorial, 2008.

[10] Jean Jacques Rosseau, revela abusos sexuales y maltratos sexuales a mujeres de manera normalizada y autocomplaciente, especialmente hablando de “su” mujer, “prostitutas” y otras mujeres pobres a las que desprecia por mujeres y pobres desde su arribismo machista. (Ver:    Rosseau, Jean Jacques, “Las Confesiones”. Ed. philosophia ARCIS 2008.

[11] Nombrada por LUGONES, MARÍA, en COLONIALIDAD Y GÉNERO (ídem).
[12] Afirmo que la “europeización” tiene objetivos económicos. No es solamente la gloria y el poder. El historiador español contemporáneo Guillermo Céspedes del Castillo, creador de manuales de Historia para Europa lo expresa claramente: “La presencia española no puede ni debe desligarse de lo que fue el largo e históricamente esencial proceso de europeización del Nuevo Mundo. Los españoles contribuyeron a él con la creación del primer imperio colonial moderno, tarea que ellos presiden, pero en la que colaboran las poblaciones nativas y otras gentes de Europa y África occidentales” … “Hechos tales como  la dispersión de la flora y fauna europeas en el Nuevo Mundo y la de éste por el Viejo, la explotación de minas de plata de insospechada riqueza, la producción en gran escala de monocultivos tropicales en América para su exportación a Europa van a producir hondos cambios en la economía mundial” (CÉSPEDES DEL CASTILLO, GUILLERMO. “Historia de España, dirigida por Manuel Tuñón de Lara. VI América Hispánica (1492 – 1898). Ed. Labor, Madrid 1985.

[13] O invunche, del mapudungun ifünche = persona deforme. Que es un ser de la mitología chilota (y mapuche) que sabemos se forma a punta de tortura y malos a tratos a un niño sano.  

[14] La idea del tono de atención en la filosofía del mundo de la vida (especialmente de Alfred Schutz y Thomas Luckmann), la reinterpreto como tono emocional, es decir el tinte íntimo en el sentir que cada ser va configurando en su especificidad de afectaciones con el mundo: un sentir propio y complejo que afecta a su vez a los demás seres que habitan el medio del que todas somos parte.

[15] Revisar: DE JUAN HERRERO, JOAQUÍN Y PÉREZ CAÑAVERAS, ROSA Mª, “SEXO, GÉNERO Y BIOLOGÍA”, Universidad de Alicante, Feminismo/s, 10, diciembre 2007, pp. 163-185, RUA, Repositorio Institucional de la Universidad de Alicante
[16] Lynda Birke. Exploring the Boundaries: Feminism, Animals, and Science. En Animals & Women. Feminist Theoretical Explorations, Duke University, Press 1995. 2006 Traducción al español: Ana María Aboglio.
[17] PAOLA TABET Trabaja principalmente en las relaciones de género y el Racismo; su trabajo en la división sexual del trabajo, la reproducción y la sexualidad han dado lugar a la publicación de varios artículos y libros. “Intercambio sexual-económico”, concepto formalizado por Paola Tabet, permite el estudio de la sexualidad de la mujeres en un sistema patriarcal: "En un contexto de dominación de los hombres sobre las mujeres, las relaciones de género no son una sexualidad recíproca.  Otro tipo de intercambio: una compensación contra un pago de beneficios. Valor económico: prestigio, estatus social, el nombre. Critica el concepto de Prostitución como una definición universal.

[18] Sara Blaffer: investiga primates políginos. Excepto periodo ESTRO hembras y machos son independientes. En ESTRO copula con varios machos Copula, dominantes o no, 30 a 50 veces para proteger el producto, a la cría del infanticidio de los machos dominantes.

[19] Foto de Ximena Riffo hecha el 10 de octubre de 2016 en marcha antirracista en Santiago de chile, en la que salimos Paola Melita y yo dándonos un beso. Esta foto ha valido decenas de comentarios de todo tipo en Facebook personales y páginas feministas. Ha sido una imagen que más allá de las fotografiadas y la fotógrafa, las tres lesbianas feministas, ha conmocionado, perturbado, molestado y gustado a diversos enfoques, discursos y miradas político-ideológicas Da la impresión que sólo cuando una imagen antiheteronormativa perturba, entonces aparece. (foto: Ximena Riffo).

[20] Ver: “Hacia la construcción de un feminismo descolonizado”. Ochy Curiel. A propósito de la realización del Encuentro Feminista Autónomo: Haciendo Comunidad en la Casa de las Diferencias, 2009. 

sábado, 3 de junio de 2017

TENGO VERGÜENZA

Tengo vergüenza
Las costras se caen
se me caen
Lo juro, aunque nunca juro
Las peladuras de las rodillas,
Los morados en mi cuerpo
Inundan el dolor
sangrientas
No necesito amar… tengo vergüenza Lhasa

Han venido a mi casa a mirarme con malos ojos
A burlarse en mi cara
Aterrar a mis gatas
Odiar a mi perra
Borrachas, enarbolando sus discriminaciones cual privilegios
Burlando mi dolor.
Quieren una mujer decente
“Señora, ¿y su marido?”...
Como la Quintrala, ¡No acepto en mi casa gente que me mire mal!
Soy la que soy y la que quiero ser soy
Marido no tengo, decencia menos
Soy bruja
La que abortó
La descasada
Vieja y clara
Mujer mala
Lesbiana
“En pecado”, dice mi casera que pregona la palabra de dios

Y te observo con deseo
con deseo y sin marido
te veo mujer
hasta te toco
y tú dudas, vas y vienes, seduces ambigua
Y los ojos de varias se revuelven de rabia hacia mí
“Todo bien”, les gusta a las radicales…
…en tanto no rompahogares…
"Rompehogares"
Rompehogares de matrimonios "tan" diversos
Matrimonios que pregonan “amor entre mujeres”

¿Amor “entremujeres”?
Y liberal libertad 
las heridas son autonomía
las burlas, "feminismo"

Me niegan y sonríen
Urden ideas precarias
Sonríen por lo bajo, ironizan mi pasar
De la nada construyen mentiras hirientes
Patéticas pregonan "sororidad" que usan sólo en discursos y cantos
Es que soy muy winka
Muy estirada
Muy maraca
Yo tengo la culpa
Yo soy la que soy
No tengo vergüenza de acostarme contigo
No tengo vergüenza de traerte a mi cama

Tengo vergüenza de amar y no creer ya más en tu “amorentremujeres”… 

victoria aldunate 2017

viernes, 16 de septiembre de 2016

NORA STREJILEVICH: “EL TESTIMONIO NO ES UNA COPIA DE LA REALIDAD SINO SU CONSTRUCCIÓN”

X Andrea Zambrano/Enviado X Marta Zabaleta
La escritora y académica Nora Strejilevich formó parte del encuentro “El Silencio Interrumpido: Escrituras de mujeres en América Latina” y es la autora del capítulo dedicado a literatura testimonial de The Cambridge History of Latin American Women’s Literature. Andrea Zambrano conversó con ella sobre este género, su imbricación con la literatura de mujeres y su propia experiencia como víctima y testigo de la última dictadura militar argentina.

La subversiva, la judía, la rusita. La hermana de aquel chico travieso, inteligente, audaz, que va de frente en las asambleas universitarias, al que ficharon por escribir demasiado.Gerardo, aquel chico con quien comparte de por vida esa marca de diferencia, ese apellidode segunda y de infinitos trabalenguas que a los locales les exaspera pronunciar.

A Nora Strejilevich la secuestró la última dictadura argentina un 16 de julio del año 1977, días después de ver por última vez a su hermano, aquel nene que en la infancia la molestaba por ser más chica, que le tiraba del pelo, que le hacía cosquillas, con quien se peleaba una y otra vez en el jardín de la que recuerda como una feliz casa materna. Gerardo, a quien no pudo asignarle ni un plano, ni un vector, ni una tumba. “Peores son los recuerdos que nunca podré tener: la hora en que fue arrojado desde un avión ya sea al río o al mar. Peores son las memorias que ni siquiera pueden llegar a ser recuerdos.”
El recuerdo de aquel fatídico sábado por la tarde la acompaña hasta el día de hoy. “En cualquier lugar al que intente fugarme, la historia me encuentra”. Si bien cree en el olvido como una necesidad de escape, a la escritora argentina le es imposible evadir los recuerdos. Estos vuelven una y otra vez, incluso contra su propia voluntad.

Exiliada en la gris Canadá, en donde hablar de literatura testimonial era algo totalmente inusual, Strejilevich decidió avanzar, aún en profundo aislamiento, en un proyecto que la acompañaría de por vida: testimoniar su propia experiencia rememorada y la de muchos de sus contemporáneos a través de una práctica narrativa que le permitiese hablar de lo indecible, para relatar esa historia no contada, esa historia no oficial.
Nora Strejilevich se doctoró en literatura latinoamericana en la Universidad de la Columbia Británica de Canadá, país que le brindó refugio político tras haber vivido por varios años en distintos países (Israel, España, Italia y Brasil), luego de haber sido liberada del centro clandestino de detención, tortura y exterminio “Club Atlético”, ubicado en el barrio de San Telmo de la ciudad de Buenos Aires. Ejerció la docencia tanto en Canadá como en Estados Unidos, y hoy dicta un seminario sobre violencia estatal y memorias en Buenos Aires para el programa de Master de la Universidad de Middlebury, Vermont, además de ejercer como profesora emérita en la Universidad de San Diego, California.

Su obra más reconocida, Una sola muerte numerosa, publicada por primera vez fuera de su país en el año 1997, la hizo merecedora del Premio Nacional Letras de Oro para Novela, otorgado en EEUU, siendo traducida tanto al inglés como al alemán. El arte de no olvidar: literatura testimonial en Chile, Argentina y Uruguay entre los 80 y los 90, su más reciente investigación publicada, pone de manifiesto diversos relatos de experiencias traumáticas vividas en estos tres países del Cono Sur, a fin de discutir la función social que, aún hoy, cumple el testimonio como práctica narrativa en América Latina.
En tu libro El arte de no olvidar, señalas que recorriste la Argentina con un grabador buscando voces que te develaran el misterio de tu propia desaparición. ¿Cómo fue tu acercamiento con el testimonio como género narrativo?

Nora Strejilevich: Cuando vine a recorrer la Argentina mi centro fue Tucumán. En esta provincia hubo un mini golpe en el año 75, el Operativo Independencia, que fue el anticipo del golpe del 76.  Vine a fines de los ochenta y la gente de la zona que había padecido el terror durante el gobierno de Isabelita nunca había hablado. Esta era la primera vez que le  contaban a alguien lo que les había pasado. En estos casos se genera un relato intenso y novedoso incluso para quien habla: al testigo le sorprende su propia historia, que va cobrando forma. Esas situaciones compartidas fueron cruciales para mí porque pude palpar la importancia del testigo y de su versión.
Fue la contundencia de esos testimonios lo que me dio la pauta de lo importante que eran esas historias que yo recogía, seleccionando sobre todo las partes más simbólicas, más sugerentes, más misteriosas, en lugar de optar por un perfil informativo.
Yo empecé a escribir mi propio testimonio, en cambio, al tomar un curso de autobiografía y el profesor nos invitó a escribir nuestra propia historia o un ensayo. Yo escribí mi propia historia y él me instó a que siguiera. De allí surgieron los fragmentos autobiográficos que hoy figuran en Una sola muerte numerosa. Pero más que conocerme a mí misma yo quería entender ese momento histórico que significaba un antes y un después para mí misma y para el país.
Este recorrido por la Argentina fue el que me dio la pauta de un país atravesado por un coro de voces que no eran precisamente literarias pero que bien podían configurar una literatura. Por esta razón, a la hora de hacer la tesis, elegí este tema.


¿Te brindó la literatura testimonial la posibilidad de reconstruir la memoria a partir de la palabra escrita?
NS: No solo la posibilidad de reconstruir, sino además la posibilidad de crear. Estas personas, al brindarme su testimonio, iban descubriendo su propia historia.
No sabemos con exactitud qué es lo que esconde la memoria traumática. Por eso el testimonio no es una copia de una realidad sino la construcción de una realidad. El testimonio brinda la posibilidad de rearmarse, porque a través de él se reconfigura una subjetividad resistente. Ya no solo soy la víctima de lo que me hicieron sino que ahora estoy creando una historia con todas esas hilachas y esas ruinas. E incluso más que rearmar, para mí el testimonio es crear, construir(se) una vez que el peso del mundo, como dice un amigo, te aplastó, te pasó por encima, pero no te mató. Una vez que sobreviviste…

En la Microfísica del Poder, Foucault habría profundizado en la posibilidad de inducir efectos de verdad a través del discurso literario. ¿Ves a la literatura como una alternativa narrativa al horror? 
NS: Sí. Y además de alternativa concibo a la literatura como ‘lo otro’. En las escenas de tortura, el objetivo es llevarte al grito y a la desarticulación del discurso. Todo lo que no se puede decir en la tortura se puede decir en un testimonio o en una ficción o en un poema. Y cuando digo testimonio me refiero sobre todo a testimonios literarios con una intención artística, en cuyo caso el lenguaje se fuerza, se retuerce, se envuelve, se acurruca para pronunciar el sufrimiento y el dolor.
Reitero entonces que, por esta razón, a estas construcciones literarias las concibo como una alternativa, como una respuesta y como un lugar de creación en el que puede habitar otra forma de decir y de narrar.

En Una sola muerte numerosa, parte de la narración de la experiencia traumática que viviste, hace mención a tu origen judío. ¿El contar en esta obra la historia de tu familia través de una narración intertextual, se constituye como una forma de aludir también a la historia de la persecución judía? ¿Es una forma de dejar registro de un presente traumático descendiente del crimen y el horror del pasado?
NS: El objetivo durante la dictadura fue acabar primero con los llamados subversivos, o sea con los Montoneros y otras organizaciones revolucionarias, y en segundo lugar con los judíos. Al menos eso es lo que me dijeron cuando me interrogaron por judía. En relación al vínculo con lo que fue el genocidio más paradigmático del siglo pasado, yo diría que el nuestro es una reencarnación simbólica. Se pueden por supuesto enfatizar las diferencias, que son muchas, pero el Mal con mayúsculas va asumiendo formas emparentadas. Quiero decir que hay un mismo ADN en la genealogía del Mal. Y yo creo, por eso mismo, que es fundamental marcar las similitudes. El Holocausto fue el primer experimento del siglo XX donde realmente se llevó a cabo un crimen dentro del crimen, donde se trató de exterminar y al mismo tiempo de borrar las huellas de la masacre, para negarla y para afirmar que nunca existió lo que había existido. Eso fue también lo que intentaron hacer acá en la Argentina con los desaparecidos, enviándolos a la Noche y a la Niebla. En ese sentido quise subrayar los vasos comunicantes.
A nivel personal el tema me atraviesa por donde lo mires: tengo tres abuelos cuyos hermanos murieron en Auschwitz, y tanto mis dos primos hermanos, Hugo y Abel, como mi hermano Gerardo y su novia, Graciela Barroca, son desaparecidos.
Puedo afirmar entonces que el terrorismo de Estado se constituye como un descendiente directo del nazismo por lo paradigmática que fue la Shoá, y que yo soy, a nivel familiar, descendiente directa  de las fábricas del horror, que me dejan vivir pero con la imborrable marca que deja la tragedia colectiva.

Este libro se publicó en la Argentina en el año 2006 justo a 30 años del golpe militar. ¿Qué sentiste al ver que este testimonio se trasladaba al lugar al que debía pertenecer?¿Cómo te sentiste al saber que este cúmulo de historias comenzaba a circular dentro de tu país? 
NS: Hubo dificultades para publicarlo acá. En la presentación que hicimos en 2006 en Buenos Aires, Tununa Mercado hizo notar cómo el texto circulaba en fotocopias, cómo la gente lo leía todavía como se solían leer materiales prohibidos que circulaban durante la dictadura, aún cuando ya estábamos en democracia y se publicaban testimonios sin tanta censura. Tal vez porque yo no vivía acá o porque no di con la editorial adecuada, el mío no salía. Hasta que una editorial de Córdoba se hizo cargo de la edición, y me emocionó que por fin el libro se lanzara en la Argentina porque lo había escrito pensando en que se leyera acá. Hay allí muchas cosas que alguien de afuera no entiende de una manera tan exacta, cosas que no las expliqué porque iba dirigido sobre todo a un público local. Incluso en la traducción al inglés hubo que agregar una suerte de glosario. Sin embargo, aunque fue muy emotiva y reflexiva la presentación, con la participación de quien ya mencioné, Tununa Mercado, de Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo, y de Alejandro Kaufman, el evento no trascendió. Si bien se hizo en una sala del gremio de periodistas, no hubo ni una sola nota ni una sola reseña en ningún periódico. No se le daba al tema, aún en esta época, la difusión que merecía. Es llamativo. En la Argentina no asocian el trabajo literario con el testimonio y supongo que algunos periodistas a los que contacté pensarían: “bueno, un libro testimonial más, ya sabemos de qué se trata.”

Sin embargo hubo otra instancia en la que el libro formó parte de una intervención pública por los derechos humanos que atesoro como hecho significativo a nivel comunitario y personal. Me refiero a una lectura que hice de la primera página de mi libro, que es el relato de mi secuestro al Club Atlético, justamente en el ex Club Atlético, el centro clandestino transformado en Espacio de Memoria. Leer en ese lugar mi recuento poético del trayecto de mi casa a ese preciso lugar me hizo sentir que la palabra es, como ya dije, resistencia y, además, núcleo de transformación.

¿La literatura testimonial en América Latina es un campo en el que se han destacado las mujeres?
NS: Desde que se han producido estos genocidios en América Latina han sido las mujeres las que siempre han resistido, por uno u otro motivos. Me refiero a la denuncia, a la construcción de movimientos por los derechos humanos, a las intervenciones públicas. Gran parte de los movimientos han sido de mujeres, desde Centroamérica hasta acá. Para mí el testimonio es un género muy afín a la mujer, y eso se detecta desde los primeros libros en los que las mujeres militantes cuentan sus experiencias, como por ejemplo Si me permiten hablar de Domitila Barrios, o Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la concienciaescrito por  Elizabeth Burgos-Debray. Se trata de mujeres que empezaron a tomar el micrófono y a dar testimonio y de mujeres que hicieron una tarea de montaje y lograron que se los publique. Estos son pasos de un proceso que va de la mano de la participación de la mujer en la cultura, en la política, en los movimientos sociales.

Y digo que es un género afín a la mujer porque a la mujer le resulta indispensable que su voz incluya el registro de la intimidad. Hacer público lo íntimo es un acto político. Al salir a la plaza a marchar por sus hijos, al apropiarse de la palabra de la intimidad y mostrarla, la mujer está llevando a cabo un acto político. Poner sobre la mesa la desesperación, el dolor, el desgarro de las experiencias traumáticas, es un acto político. Es en ese nivel en el que se han destacado las mujeres. Tal y como afirmó la escritora nicaragüense, Ileana Rodríguez, en el Encuentro El Silencio Interrumpido, la mujer tiene la habilidad de retrotraerse a sus historias ancestrales. Esa forma de escribir, hablar o pensar es muy propia de la mujer. Lo que antes era visto como defecto, lo que la caracterizaba como el sexo débil, ahora, a partir del siglo pasado, se torna virtud. Las mujeres contamos con rizomas.

Si bien nombres como el de Rodolfo Walsh destacan, al menos en la Argentina, por inaugurar una nueva forma de narrar los hechos a través del periodismo de investigación, ¿qué nombres de mujeres latinoamericanas destacas dentro del estudio y rescate de la literatura testimonial? 
NS: Emma Sepúlveda fue una de las primeras que escribió sobre el testimonio de mujeres en Chile, por lo tanto, el suyo es un trabajo pionero. Además, en el movimiento que hubo en EEUU, Estudios Subalternos, se destacan John Beverley, Ileana Rodríguez y otros que rescataron testimonios centroamericanos como parte de la lucha y la resistencia de esa región. También Doris Sommer, igualmente en EEUU, estampó la expresión del ‘yo plural’ para definir al testimonio. Y Margaret Randall fue otra pionera en estudios del testimonio. Hay muchas estudiosas del testimonio fuera de la Argentina.
Dentro del país, recuerdo a Beatriz Sarlo, quien, aunque criticándolo, escribió sobre el tema. También a María Sonderéguer, a Rossana Nofal, y a Leonor Arfuch, que escribió sobre biografía y testimonio, vinculando ambos géneros. En cuanto a las que han escrito testimonios del genocidio argentino puedo nombrar a Alicia Partnoy, a Susana Romano-Sued, a María del Carmen Sillato y a mí, entre otras. En Chile a Nubia Becker, quien narró su experiencia en un campo de concentración de Santiago, Villa Grimaldi. Y hay muchas más.

¿Circulan los trabajos de estas mujeres en el continente y/o fuera de él, o presentan dificultades para ser editados y distribuidos? ¿Cómo es la relación del mercado editorial con la literatura testimonial y sobretodo con el trabajo de estas mujeres?
NS: Hay concursos literarios que premian a la novela y/o al ensayo. En Cuba se premia el testimonio, pero fuera de ese desconozco otros concursos donde figure una sección para el testimonio. Por eso mi trabajo lo mandé a un concurso de novela, y ellos lo consideraron como tal. Yo no tengo problema, ya que se trata en todo caso de narrativa, pero muchos jurados no quieren considerar novela a un trabajo en el cual hay material documental, y en el cual el o la protagonista tiene el mismo nombre que el o la autora que figura en la tapa. Escribí otro libro con esas características y se presenta el mismo problema.

El testimonio es un género híbrido muy difícil de ubicar, especialmente cuando tienen un trabajo estético que resulta tan prioritario como en una novela. Los otros, que son más directamente discurso oral registrado, o ensayo, tienen un público y una entrada mucho más directa. Hay ciertas editoriales que se comprometen con ese tipo de textos y que producen eventos políticos por tiempo determinado para darles circulación, pero inmediatamente después desaparecen de los estantes. No obstante, acá hay un público lector para ese tipo de libros, y lo hubo especialmente en la época del kirchnerismo, cuando se le dio salida a libros más directamente testimoniales, sobre todo de figuras políticas. Pero en general este tipo de literatura, tanto por ser testimonial como por ser de mujeres, tiene mucha más dificultad de circular que la novela propiamente dicha.

Yéndonos a la academia, a los programas de grado y posgrado. ¿Es la literatura testimonial tomada en cuenta en planes de estudio?        
NS: Por lo que he conocido de cerca últimamente, es muy difícil que esto entre en la academia porque no forma parte de los programas tal y como están armados. En EEUU y Canadá, donde viví, tuve la suerte de que este libro entrara en los circuitos universitarios, como lectura de cursos dictados en programas de Estudios Latinoamericanos que se empezaron a abrir a otras tendencias, porque la literatura estadounidense contemporánea es mucho más híbrida, y por ende esta narrativa se acepta más.
En nuestros países los programas de estudio son mucho más tradicionales. No obstante, muchos profesores y profesoras tienen actualmente la capacidad de vincular todo tipo de disciplinas con temas relacionados a la memoria, lo cual es muy loable y abre debates. Pero este tipo de bibliografía no es la que abunda, sino más bien los ensayos, que en general tienen más presencia en las universidades. La crítica negativa que se le hizo al testimonio, al que no se lo considera (al decir de Beatriz Sarlo) capaz de elaborar intelectualmente lo acontecido, restringió sus posibilidades. Sin embargo, estoy convencida que el testimonio es un género que debe enseñarse en las universidades para que la literatura palpite con experiencias vividas y la historia gima desde cuerpos concretos.

¿Te encuentras trabajando en algún otro proyecto actualmente relacionado con la literatura testimonial?
NS: Quiero desligarme de la escritura académica. De hecho, me hubiera gustado escribir mis libros de ensayo (el ya nombrado y La escritura y la vida, un manuscrito que acabo de terminar) de una forma más personal. Hay palabras que faltan en lo académico.
Por otra parte, tengo un proyecto que aún está en veremos en Canadá. Hay un músico que no es argentino pero que hace rock argentino, que quiere hacer una ópera rock en Vancouver sobre la historia de una hija de desaparecidos, y me pidió a mí que la escribiera. Así que es algo totalmente distinto para mí, pero es un proyecto que me atrae. Yo quiero cultivar el decir desde el arte, tengo más predisposición para esa vertiente.
Por otra parte, acabo de terminar otro libro, El viaje perpetuo, una serie de viajes de alguien traumatizado por la memoria del horror que trata de huir de ella pero siempre cae y se entrampa. Es una persona que, al realizar todos estos intentos de fuga, siempre se encuentra con la misma historia. Ese alguien soy yo, y aunque no lo pensaba narrar en primera persona, finalmente pensé que no podía evadirme del testimonio. El libro todavía no ha salido, veremos si alguien lo quiere publicar (risas).

Desde tu rol de escritora latinoamericana, ¿Cómo crees que deba escribirse la historia de la literatura de mujeres en América Latina?
NS: Participando en proyectos como el libro The Cambridge History of Latin American Women’s Literature, editado por Ileana Rodríguez y Mónica Szurmuk, del cual formé parte escribiendo un artículo sobre literatura testimonial de mujeres en América Latina. Yo creo que esa es la mejor manera. Este libro narra una historia que empieza mucho antes de la llegada de los españoles y que rescata el aporte de las mujeres desde el viaje, desde el testimonio, desde la narrativa, desde el ensayo, desde la novela, desde todos los lugares. Porque la literatura es todo lo que sea historia; la literatura son todas esas vivencias contadas desde una forma viva y no con un lenguaje técnico. La idea es cultivar esa otra manera que tenemos las mujeres de contar lo que nos duele, lo que nos obsesiona y nos hace ser quienes somos, lo que nos permite apropiarnos de nuestra experiencia mediante la palabra.

¿Crees que en el rescate de esa historia no contada, de esa historia no oficial, el género testimonio tiene aún un desafío mayor al rescatar las voces de mujeres víctimas de horrores como las dictaduras del Cono Sur?
NS: Yo creo que esta es la era del testigo. Si hay proyectos que consisten en borrar las huellas y borrar la historia, el testigo pasa a ser la prueba más importante del crimen. Y más significativo es aún si ese testigo es una mujer, porque en general las mujeres no cesan en su intento de encontrar y transmitir lo que para ellas cuenta, las mujeres se destacan por su persistencia. Alguna vez le pregunté a una Madre de Plaza de Mayo por qué existían Madres y no Padres, y su respuesta fue que las mujeres están acostumbradas a hacer todos los días labores consideradas por la sociedad como inútiles, pero que ellas las siguen haciendo (como limpiar la casa). Y entonces este aprendizaje les sirve, y siguen acudiendo a diario a lugares donde saben que les cierran puertas, donde saben que van a recibir un ‘no’ como respuesta. No obstante, las mujeres, acostumbradas a insistir en tareas sin destino, de alguna manera persisten hasta obtener increíbles resultados, porque la micropolitica presiona y empuja a la macropolítica. Esa es la filosofía de las Madres de Plaza de Mayo. La suya es una marcha que no acaba nunca, y esa insistencia marca un hito en el tipo de militancia que surge con ellas y que se ramifica en una serie de brazos, todos inspirados en la estrategia incansable de machacar.
Estas voces y estos cuerpos que reiteran y reiteran son un caleidoscopio en movimiento perpetuo, dispuesto a nombrar su lucha hasta que sus consignas sean oídas y respondidas.

jueves, 18 de agosto de 2016

KLAURA ANCHIO BOROA*, POETA FEMINISTA Y CREADORA MAPUCHE, TEMUCO

En nombre del Movimiento
Indios weichafes e intelectuales,
Son todos iguales:
se engrupen a primera mujer
que se les atraviese
y como algunas andan en la búsqueda de  su identidad,
les satisface   oír  sus discursos.

No queremos ni weichafes, ni intelectuales.
que  menoscaben
nuestro sentir como mujeres mapuche
Se habla de respeto y se censura por dentro,
mientras en casa
se va perdiendo la risa de la mujer cansada
que ha trabajado duro todo el día…
Pero no importa
que todo marche bien,
en nombre del movimiento mapuche
hombres guerreros
hombres sangrientos,
hombres entre la teoría y el pensamiento,
cuánto de lo que protestan
es lo que practican,
cuánto de lo que practican
cabe en sus discursos…
Que porcentaje es real
Cuánto de ello
SILENCIO
Mientras en casa
Se comen llantos moquillentos,
Mujeres, hijos, hijas, madres
El fuego…

Cuando nos sanaremos de heridas
Y prácticas coloniales
Si en la cotidianeidad
Vamos reproduciendo lo mismo
Que afectó a nuestro pueblo?
  
Las voces de lucha de mujeres mapuche
En silencio o en alta voz
 Se alza gritando al viento
Que nos merecemos respeto
¡Llamuwvn!
Que nuestros hijos e hijas
Merecen también ese llamuwvn
No queremos formar parte
De las mismas contradicciones
Que se han ido reproduciendo

Desde mis más antiguas abuelas
Hasta estos tiempos…
weichafes e intelectuales
Representando a un pueblo
Aprovechándose de su condición
Realizan estas prácticas,
¡Cuando hablaremos de lo que nos
Hierve en la sangre,
Cuando gritaremos las verdades.
Acaso la mujer mapuche
Debe callarlo!
A caso no puedo decir lo que siento,
Nací mujer y mapuche,
La tierra me recibe con los brazos abiertos
Soy pluma que el viento no lleva,
Oigo voces produciendo ecos
Y  oídos sordos
En nombre del Movimiento.

* Klaura Anchio Boroa, feminista y creadora mapuche, poeta autodidacta y orfebre, proviene del territorio Boyeco, camino Chol-Chol, comuna de Temuco.  Este poema es publicado con la autorización de su autora.
Fuente de sus creaciones: malen-creacionesliterarias



domingo, 6 de marzo de 2016

"BESOS EN LA CAMA"

Cuando quieras y requieras
Tus trenzas me enredan…
En el pecho un desorden peor que el de mi casa
Me elevo al silencio
deambulo con el viento
horas y deshoras tuyas encerradas en mí
silenciosa pa’ sentirte
alejada pa’ quererte
apareces con sonrisas en el cuerpo
besos en la cama
cerrando heridas
oliendo cicatrices
lamiendo
Apareces y desapareces
Me digo que me apuro
Prometo no ningunear el Bajo y bautizarlo “guitarra”
Confieso que no sé nombrar las cosas de tu vida
No hay acuerdos y tampoco somos cuerdas
La cordura es una maldición que no nos reclama
esa bendición sacramentada ni nos toca
Las manos trenzadas
escándalo de besos callejeros
el silencio me habla y yo lo dejo envolverme
lo dejo tenerme
lo dejo…
recibo tus labios
recibo tus manos
…te recibo cuando quieras, cuando vengas, cuando puedas
…cuando quieras y requieras…
(Wallmapu, Año 2014)
  victoria aldunate morales

IMPERDONO


A 40 años
Imperdono
Y las cicatrices me recuerdan a mí
En una geografía intoxicada de invasiones,
buceo, 
hago memoria

Sobrevivo a esta correría de perdones
Sobrevivo a la pechoñería,
esa que huele a mierda.
Sobrevivimos todas, a estos facinerosos.

Acribillo sus champañazos
Perpetro interpretaciones sórdidas de sus sonrisas
Nada es relativo.
Imperdono
No me devaneo ni coqueteo
Soy una lesbiana rabiosa
($hile, Año 2013)

victoria aldunate morales

INNOMBRABLE "RAZÓN"

Me cansé…
Me cansé de hacer tu cama
Asear tu pieza
Darte orgasmos sin devuelta

Me cansé de lavar tus platos
Limpiar tu piso, tu casa, quitar el polvo a tus libros
Y ser parte de tus máscaras dolorosas de amor

Me cansé de vivir los días y las noches sostenidas desde un hilo

Me cansé de esperar la misma complacencia que regalas a los indios cual fetiche,
a las wawas: tus juguetes...
al Poder recreando tu vida...

Huele a vacío
Hiede a desprecio

Me cansé de hacer piruetas, armada con plumeros
Parapetada en mis dolores, mordiendo mis ideas.
Francotiradora, encapuchada, rabiosa, indignada.
Malabarismos de existencia.
Me cansé…
(La Paz, Año 2011)

Todo lo que no soy
Ni tu esposa ni tu secretaria
Ni tu cabeza ni tu cuerpo
Ni tu mitad ni tu complemento

¡No estoy para servirte y trabajarte!
Ni tu madre ni la madre de los hijos que no vas a parir
Ni tu hija ni tu niña ni tu inspiración
No administro tus proyectos ni tu vida
¡No quiero, no lo hago y me cago!
(La Paz, Año 2011)

Pusiste ladrillos y balcones para que me quedara
Mesitas y espejos para que me viera a tu lado
Cantaste y mentiste para que te amara
Juraste eternidades que nunca te pedí
"Tu complemento", me quisiste
Escribí tus libros
Pagué tus cuentas
Limpié tu casa
Y era un simple ejercicio político de tu vida.
(La Paz, Año 2012)

Me han dicho que es mi problema personal
Que no lo traiga a la reunión
Hay cosas mejores que discutir
Qué el Proceso de Cambios
Que los hermanos
Eso vale, eso existe
Existe como un iceberg
Y entonces quedo congelada
como una salvaje incivilizada, 
les grito su misoginia maquillada
Loca, me dicen
Pareces una loca
Te imaginas cosas
Es mi problema personal
(La Paz, Año 2012)

Tu razón…
Que la adecuación es la muestra de la realidad
Que la locura es sólo sombras sin razón
Que el desbarajuste se ajusta con control de lógicos discursos
Pero todo arde de dolor
Y la locura lo cura…
Deseando lo imposible para no seguir en la frustración de tu innombrable razón…

(La Paz, Año 2012)

victoria aldunate morales